3 abr. 2009

La Campaña de Melilla (1909)

La zona oriental del territorio colonial español en Marruecos, con centro en Melilla, estaba siendo hostigada desde principios de julio de 1909 por los rifeños (tribus norteafricanas que ocupaban la región del Rif), quienes atacaron principalmente a los obreros que trabajaban en la construcción de un ferrocarril minero. El general de división don José Marina Vega que ocupaba el cargo de jefe de la Comandancia General Exenta de Melilla, dependiente directamente del Ministro fué nombrado Comandante en Jefe del Ejército en Operaciones, con la misión de dirigir a todas las fuerzas que combatían y de organizar la llegada de las unidades procedentes de la Península. Las escaramuzas se sucedieron ininterrumpidamente entre las tropas españolas y rifeñas durante la segunda quincena de julio con resultados alternativos. Pero el día 27 del mismo mes se produjo la derrota española en el Barranco del Lobo.
La noche del 27 de julio una columna al mando del general don Guillermo Pintos Ledesma, jefe de la Brigada Mixta de Madrid, fue atacada por los rifeños en el Barranco del Lobo, cerca de Melilla. Se produjo un desconcierto total y como resultado de la confusión murieron entre 1000 y 1500 soldados, entre ellos el propio general Pintos y un tercio de la oficialidad.
Los rifeños se refugiaron en la cima del Gurugú, monte cercano a Melilla.
El gobierno continuó la movilización de tropas y acumuló en Melilla un ejército de 40.000 soldados. En el mes de septiembre las tropas españolas tomaron el Monte Gurugú, liberando a Melilla de la presión de los rifeños. El 30 de septiembre el general don Darío Díez Vicario murió durante un reconocimiento ofensivo llevado a cabo sobre Zomo el-Jemís, situado al sur del Gurugú. A finales de noviembre las tropas españolas aseguraron el control de la zona colindante con Melilla y de la zona de las minas de hierro cercanas.
Cuando se comenzó a percibir cansancio en los rifeños, el general Marina recibió la orden de entablar conversaciones con los jefes de las cábilas locales y a repatriar unidades. Como resultado, se cancelaron todos los planes de avance sobre el interior del Rif, los cuales contemplaban un desembarco en la bahía de Alhucemas, corazón del Rif.